Era pequeño y novato Y poquitín orejudo Y para colmo aquel casco Que parecía un embudo En el primer embite No vio venir la espada Y gritó de espanto al sentir Que su oreja se desprendió Y el miedo le sobrecojió de lleno Ni siquiera vio al maestro Que en silencio se acercó Porque el cuida con cariño Al soldado que ha caído Él comprende al herido Porque él mismo también ha sufrido Bajo la luz de la aurora Al despertar la mañana Se dibujó la silueta De un hombre solo en la playa Y en la pequeña barca Un pescador cansado Se tiró al agua y nadó Al encuentro de su señor Dispuesto a cargar con su castigo Pero al enfrentar sus ojos Experimentó el perdón Porque el cuida con cariño Al soldado que ha caído Él comprende al herido Porque él mismo también ha sufrido Y yo no le conocía Me habían contado otra historia De un dios tirano y distante Acomodado en su gloria Pero cuando en mi noche Sentí su mano herida Descubrí sus ojos de bondad Sin reproche ni acusación Cariño como el corazón de un niño Provisión de pan y agua Y la sensación de hogar Porque el cuida con cariño Al soldado que ha caído Él comprende al herido Porque él mismo también ha sufrido Porque el cuida con cariño Al soldado que ha caído Él comprende al herido Porque él mismo también ha sufrido