Subo a una roca y le canto canciones para que se duerma ella baja del cielo estrellado y se mece en mis brazos que linda se siente su sonrisa si se queda dormida. Su luz lenta encuentra, toca, alimenta mi cara friolenta se adormece rodeada de abrazo y me pertenece y yo se la presto a los tristes y a los marineros. Mirando la osa menor es fácil comprender que nacimos para ver al cielo abrigador diminuto me haré y por dentro creceré. Mil batallas de constelaciones guerras de leones titilan sobre nocturnas junglas todo lo alumbran. Mirando la osa menor es fácil comprender que nacimos para ver al cielo abrigador diminuto me haré y por dentro creceré.